El caos está garantizado

Según el análisis de Federico Berrueto en su columna del domingo en MILENIO, ‘El dólar y las elecciones’, el sentir de muchos empresarios que están relativamente tranquilos por el eventual triunfo de López Obrador el primero de julio es que no cumplirá con todas sus promesas de campaña, principalmente, aquellas que tienen que ver con los subsidios y echar atrás las reformas que no se ha cansado de atacar. Pero, señala el analista, esto no es cien por ciento seguro.

Basados, no sólo en la experiencia del populista de la Casa Blanca, quien ha hecho todo por arruinar el TLCAN (ya casi lo logra), romper con la colaboración y amistad entre los países del G7 y patear el avispero en Medio Oriente; sino entendiendo que el populista mexicano podría tener un extenso poder e influencia en las cámaras y algunos estados del país, el caos está asegurado.

Es simple llegar a esta conclusión, porque, como dice el lugar común: ‘nadie puede servir a dos amos al mismo tiempo’, la situación del tabasqueño sería detonar una bomba en cualquiera de los dos flancos.

De ser cierta la suposición de los empresarios; es decir, que el presidente estará acotado por las instituciones, o bien, autocontenido y decidiera no cumplir con las amenazas de revertir reformas, detenerlas o no implementarlas, el mismo que ha alimentado al ‘tigre’, lo estaría haciendo enojar y mucho. Ya no podrá presumir ser su domador. Sus seguidores fieles y muchos mexicanos de buena voluntad que verdaderamente (¿ingenuamente?) creen que AMLO es el salvador de la patria, estallarán en furia y se desataría una ola de descontento con pronóstico reservado.

Pero, de cumplirle a sus votantes, los empresarios serán una fiera herida. Son los dueños del dinero y los generadores de empleo. No se sentirán seguros en un país tipo Venezuela y adiós inversiones y capital. El dólar a las nubes, la inflación a reventar y la pobreza… ¡oh la pobreza! Más profunda y desgarradora.

Es un escenario que nos lleva al caos sí o sí. Habrá muchos que piensen en otro lugar común: ‘el pez por su boca muere’ y yo estaría tranquilo si esto fuera la consecuencia para una sola persona, es decir, el hablador; pero, lo malo es que su diarrea verbal va a llevar al abismo a millones.

Todavía estamos a tiempo de que esto no pase.

Twitter: @adejorge


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