No es guerra sucia, es sicológica

Después del debate no fue necesario para los equipos de campaña de los contrarios a López Obrador analizar cuáles propuestas o contrastes funcionaron mejor; en realidad, lo que bastó fue cerciorarse que el líder en las encuestas no está preparado para soportar un ataque constante con argumentos que él mismo ha dado para ser atacado.

Engolosinando con su ventaja, se dedicó mucho tiempo a decir lo que sus distintos públicos querían escuchar sin importarle la coherencia de sus afirmaciones en un lado y otro. De cualquier forma, parecía que todo se le perdonaba, pero no era así, lo que pasa es que andaba en campaña él sólo.

Pero en el momento en el que, frente a más de 14 millones de mexicanos, le juntaron todos sus dichos, su balsa empezó a hacer agua. Y lo notaron inmediatamente, así es que, conociendo el lado más débil de AMLO, esa será la estrategia de ahora en adelante. Abrirle muchos flancos, explotar en su contra sus propios dichos y cuestionar el fuero interno del electorado moderado, indeciso, antisistema y conservador, a todos. Sin parar de aquí a finales de junio.

Es más, en su delirio, el de Macuspana se dio el lujo de enviarle mensaje a los criminales con lo de la amnistía porque se sentía Dios.

Para este jueves el berrinche tendría que haber pasado, pero parece que se exacerbó, puesto que el tabasqueño parecía más irritado que nunca y empezó a sacar de la chistera sus cuentos más conocidos de la ‘mafia del poder’, Salinas, etc. Más claro ni el agua, no lo suelten.

Inclusive, cuando se hacía el chistoso porque ya se sentía en la presidencia, llegó a decir que ‘… si eso es ser populista, que me anoten en la lista’, y pues se le concedió. Empezó a correr una campaña sin firma en autobuses del transporte público de la supuesta aparición de una serie televisiva que trata del populismo en América Latina y se ofendió, ¡a chinga, pues él lo pidió!

Sinceramente se vio muy mal descalificando al primero que se le venía a la mente sin saber realmente de dónde viene esa campaña. En realidad, al momento de escribir estas líneas (jueves), nadie sabe bien a bien la paternidad de dicha publicidad y si en realidad será o no una serie de televisión.

Le digo, esto no es una guerra sucia, es una guerra sicológica y está cayendo redondito.

Quizá nunca veremos una serie en la televisión abierta o privada como la que supuestamente se anuncia en algunos camiones, la cosa es empezarlo a hacer enojar y, con ello, hacerlo caer en lo errores de siempre y de ahí a la tercera derrota no hay mucha distancia.

Es tan previsible, que no entiendo cómo sus más cercanos no le advierten, o será que siendo tan autoritario no hace caso de nada ni de nadie, sólo de sus entrañas y esa enfermiza obsesión por el poder.

Creo que el que tendrá que tomar amlodipino pronto, será el que una vez lo recetó.

Twitter: @adejorge


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