Si Anaya no cae

Las cosas no pueden ser más que claras: el PRI apuesta todo en este periodo para descarrilar la candidatura de Anaya, quien a su juicio sería el beneficiario del voto útil más el voto anti-peje de llegar segundo el último día de marzo que es cuando inician formalmente las campañas.

La lógica sería perfecta si tuviéramos evidencia de que los mexicanos son reactivos a todo lo que tenga que ver con la mala fama de los opositores al régimen; sin embargo, no sólo en México sino en todo el mundo, la experiencia nos dice que la sed de venganza vale más que los hechos y la razón. Aunque sean éstos mismos votantes que hoy descarguen su enojo contra el gobierno en turno, los que se arrepientan mañana de sus acciones, como en el ‘Brexit’ o en el caso de Trump.

Pero lo que vale es el ahora y el Revolucionario Institucional arriesga mucho y trabaja para López Obrador. Me explico.

Como ya lo he dicho en este y otros textos, la moda es ser irracional y romper con todo lo actual sin importar lo bueno que se tiene; por lo tanto, es improbable que los electores tengan el ánimo de tomar en cuenta que, posiblemente, Anaya sea un personaje de dudosa reputación. Entonces, existe una posibilidad muy alta de que todas las acusaciones en su contra, con pruebas en mano, no lo bajen del segundo lugar en el que está.

Ante tal escenario, si la contienda se perfila de dos punteros con un tercero muy rezagado, dudo mucho que los priístas favorezcan con su voto a Meade y, por supuesto, a Anaya. Las bases del tricolor correrán a los brazos del mesías de Macuspana y, en una de esas, les alcanza el tiempo para vender su voto.

No se ve la forma que Anaya se reconcilie con esa base tricolor, ni la voluntad de los priístas de hacer las paces con él.

Así llegaría el peje a la presidencia, como diría el clásico: ‘caminando’.

Paradójico que quien se a empeñado todos estos años a destruir las instituciones que el PRI construyó y que con base a muchas mentiras a enrarecido (por decirlo suavemente) la vida y convivencia en el país, quién no se ha tocado el corazón para insultar a Peña Nieto y todo su gobierno, sea el beneficiario de este pleito al que le veo muy pocas posibilidades de que genere algo bueno.

Es probable que Anaya hoy se mantenga más ocupado en explicar su inocencia y se esté desentendiendo de su promoción, pero no hay todavía muestras de que eso mermará en algo sus preferencias entre tantos que odian al PRI.

¿Será que Margarita sea el comodín para hacer frente a los que hoy llevan la delantera?

Twitter: @adejorge


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