Cobarde o estratega

Por fin se abre la posibilidad de la organización de debates entre los candidatos a la presidencia de la república. Es una vergüenza que en un país que se dice democrático todavía se le tenga que pedir de favor a las autoridades electorales que nos den permiso de ver a los aspirantes debatir.

Pero bueno, los derechos en nuestro país sólo son nuestros si las sacrosantas autoridades lo permiten.

Porque, es el caso, los debates entre quienes quieren gobernar a México y los mexicanos es un derecho nuestro y una obligación de ellos y no al revés. Debemos exigirles a todos que lo hagan para poder decidir.

Hablando de ‘todos’, casualmente hay uno que les saca la vuelta a los debates desde la campaña de 2006. Adivinó, el mesías tropical, López Obrador, por una razón o por otra siempre se ha rehuido a debatir ideas.

No quiere confrontar sus ‘propuestas’ contra las de los otros.

Y, tonto el que lo crea, dicen que es porque tiene mucho que perder dada su ventaja. Vaya estrategia, querer justificarlo con ese argumento es como decir que la Selección Mexicana nunca llega al quinto partido porque quiere guardar energía para el próximo mundial. Estrategia pura, qué va!

Pues no, a mi más bien me parece que lo flaco de las ideas de AMLO, el riesgo a ser cuestionado por las ocurrencias de la cancelación de las reformas y el perdón a los criminales, le restarán puntos al final de la carrera y por eso lo guardan cual papá borracho en la boda de su hija la más chiquita… para que no abra la boca.

Lo anterior, aunado a su avanzada edad, lo dejan en el mayor de los riesgos: ser exhibido como un viejo chiflado.

Además, no se diga del miedo que tiene que darle hablar en un par de minutos, a su ritmo… alcanzaría para dos palabras.

No es estrategia, es cobardía.

Twitter: @adejorge


Entradas más populares de este blog

La CNTE, antes y después

Con la fe de la novia

Un humo es más espeso