Sentimiento anti-gringo recargado

Luego de que las aguas se empiezan a apaciguar en el caso de Rafa Márquez, manifestaciones de apoyo surgen en torno a su persona y el linchamiento de los cobardes anónimos en las redes sociales disminuye.

No sabemos a estas alturas si el famoso futbolista es o no culpable de lo que las autoridades norteamericanas arbitrariamente sueltan sin importar las consecuencias en cuanto al daño patrimonial y de imagen que puedan ocasionar a personas, familias y, por qué no, países. Pero me da la impresión que todo se va a aclarar en favor del deportista, en un largo viacrucis de abogados, juicios e impaciencia.

No obstante lo anterior, creo que esto ha servido para revivir de una vez por todas lo que se viene gestando desde la campaña del infumable Donald Trump: el sentimiento anti-gringo recargado.

Eso que precisamente venía disminuyendo con la entrada en vigor de TLCAN en la década de los noventa del siglo pasado y al darnos cuenta de lo importante que es el turismo del país del norte en todos nuestros paraísos naturales, ahora crece y crece sin que nadie lo pueda detener.

Además de los insultos e intentos de humillación por parte de quien ahora es presidente de los Estados Unidos, el acoso a los connacionales en aquel país, el mismo sentimiento anti-mexicano alimentado desde el máximo poder en Washington y el intento de echar abajo el acuerdo comercial más importante para la región de Norteamérica, de la cual dependen millones de personas en los tres países, se ha tocado sin miramientos a uno de los pocos personajes que daba orgullo, unía a los que en otros casos y escenarios es imposible reconciliar, se identificaba con jóvenes y niños, es reconocido en amplísimos sectores de la sociedad mexicana.

Y, todavía, no sabemos y probablemente tardará mucho en que sepamos si en realidad es culpable o no.

Pero por lo pronto: pinches gringos.

Twitter: @adejorge


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