Monreal y Osorio

Ya hay un muertito en la arena política, se llama Ricardo y se apellida Monreal. Lo mataron en Morena pero eso no significa que no tenga vida más allá del paraíso que promete su dueño: López Obrador. Aunque por lo pronto no anuncie ruptura, no se ve por dónde siga teniendo un lugar que a él interese dentro de esa organización.

Fue un desechable del mesías porque osó querer un puesto que desde hace mucho AMLO ya había decidido a quién se lo iba a regalar, porque así decide él y así decidirá siempre, ya sea desde la presidencia de su partido, la de la república o desde ‘La Chingada’, su rancho.

Y se fue a los Estados Unidos a presentar un libro en los momentos en los que su partido más necesita tranquilidad y claridad, porque a él no le importan los mundanos deseos de sus súbditos, a él lo único que le importa es la obediencia que estos están obligados a mostrarle y si no, pues pregúntele a Monreal.

Monreal no es el primero ni será el último al que la voluntad de un ‘chingón de chingones’ lo descarta sin importarle sus méritos, la preferencia de un sector de la población o su capacidad, no, la historia política de México está llena de esos que quizá pudieron y quisieron, pero no los dejaron pasar.

Ahora la interrogante se abre en el PRI, o mejor dicho, en Los Pinos. De aquí a diciembre (diciembre es mañana, créame), sabremos la suerte de los aspirantes a abanderar al tricolor para la ‘madre de todas las batallas’. Y entre los que han sido mencionados como probables, se encuentra una caso muy similar al de Monreal: Miguel Ángel Osorio Chong, Secretario de Gobernación.

La están haciendo mucho de emoción pero existe un grave riesgo de molestia y, por tanto, falta de motivación para muchos de los priistas de darse un desenlace que no favorezca al hidalguense.

Igual que Ricardo Monreal en Morena, el actual responsable de la política interna del país es quien mejor posicionado se encuentra en las encuestas para representar al partido en el poder para las elecciones de 2018.

El riesgo para ambos líderes, EPN y AMLO, no es únicamente que los despechados (en caso de que Osorio no sea nombrado candidato) se vayan por la libre, sino que también, de quedarse, no trabajen para su partido en las elecciones y mucha de la gente que los sigue y se sienta lastimada por una decisión que no les favoreció, realicen la famosa ‘campaña de brazos caídos’, lo que afectaría enormemente las aspiración de Peña y López por retener, el primero y conseguir, el segundo, el anhelado poder.

No sé si Monreal y Osorio sean los más idóneos; sin embargo, estoy convencido que son los que más quieren sus bases y eso, es una bomba de tiempo para los que tienen el poder del dedazo.

Twitter: @adejorge


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