Meade por los votos del PAN o Nuño, el Macron mexicano


Entrándole al juego de las especulaciones luego de que se anunció la apertura de candados en el PRI para abrir paso a los no militantes o a los militantes con menos de 10 años afiliados a ese partido político, me permito jugar con dos posibles jugadas por parte de Peña Nieto para nombrar a su posible sucesor:

Por un lado está José Antonio Meade Kuribreña, mencionado por casi la totalidad de los comentaristas y analistas mexicanos como principal beneficiario de lo aprobado en las mesas temáticas rumbo a la Asamblea PRI, la cual ratificará lo ahí acordado casi por aclamación. Podría ser que la apuesta del presidente de la república sería la de jalar votos de los panistas que no estén contentos con el desenlace dentro de su partido al haber escogido abanderado.

Recordemos también, que al igual que los estadounidenses que hicieron gala de misoginia y desecharon la posibilidad de tener a su primer presidente mujer el año pasado, los mexicanos damos muestras claras de lo mismo y se antoja difícil para Margarita, de ser candidata por Acción Nacional, convencer a una buena parte de los machistas de este país.

Según estudios en Estados Unidos y Canadá, la forma en que el jefe de familia vota, será la forma en que los miembros de ese núcleo familiar voten; entonces, imagine un entorno en el que, aunque hijos, hijas y madres no vean con malos ojos a una candidata mujer, sea el padre el que dicte la orden de votar por quien sea, menos por una fémina. La cosa se pone fea para la ex primera dama, mire lo que pasó en la elección del Estado de México, en donde, ‘haiga sido, como haiga sido’, las candidaturas de Delfina y Josefina resultaron perdedoras. A Josefina ya le había pasado en las elecciones presidenciales de 2012 y uno de los argumentos fue la resistencia de los hombres a ser gobernados por una mujer.

Por otro lado, estaría la muy probable división del blanquiazul, de ser Anaya el que salga vencedor de la contienda interna. También ese escenario es potencial para la fuga de votos hacia un posible candidato Meade que ha trabajado tanto en administraciones panistas como priistas y en todos los casos sembró y ahora cosecha simpatías.

Meade es un hombre serio, preparado y ha entregado buenos resultados en las tareas que se la han encomendado en varios sexenios. Sería un buen presidente.

Pero también está Aurelio Nuño Mayer. Su caso es el de la militancia tricolor con menos de 10 años. Ya la libró. La posibilidad de construir una candidatura en torno a su figura con los matices con la que fue construida la del francés, Macron, no es descabellada.

Joven, con excelente educación académica, con la hazaña de haber apaciguado a los mafiosos de la CNTE (a quienes por cierto AMLO ha prometido, de ser presidente, regresarles sus espacios criminales para que sigan haciendo de la niñez del sureste mexicano la más retrasada del país en términos educativos), operador eficaz y eficiente al aplicar la Reforma Educativa, joya de la corona de la administración de Peña Nieto; y claro impulsor de la modernidad al introducir un ambicioso plan de enseñanza del idioma inglés (indispensable en nuestros días) que empezará en las normales que formarán a los futuros maestros y, la nada despreciable hazaña de aplicar casi a la totalidad de los maestros la Evaluación de Desempeño Docente, con la que no sólo se logró tener una idea exacta de las áreas de oportunidad en las que se tiene que trabajar con ellos, sino también, se pudieron detectar una gran cantidad de flojos aviadores que al ser suspendidos significó ahorros millonarios.

Cercano al Presidente y sin miedo a enfrentar abiertamente (lo ha demostrado) la hipocresía del populista tabasqueño que lidera las encuestas, pudiera ser el ‘caballo negro’ de la competencia electoral.

También Nuño es una excelente carta de presentación para el PRI si es nombrado candidato.

Si el PRI mantiene la unidad y el presidente opta por la mejor opción, la tarea de ir por el voto indeciso y no partidista, hará de estas elecciones una de las más interesantes para el análisis.

Ojalá y no tengamos que esperar mucho para conocer la definición presidencial.

Por cierto, ya se dio cuenta que mientras el partido (PRI) preferido por todos para acusarlo de cualquier cosa ha dado un salto a la modernidad y la apertura; el partido Morena, quien se ha adueñado de la pureza y santidad que antes sólo le pertenecían a las religiones, es liderado por un dueño omnipotente, quien no tendrá que pasar por ninguna prueba o escrutinio para ser candidato puesto que él mismo así lo decidió y pobre de aquél que intente contradecirlo y aun así existen voces que siguen asegurando que él es el camino y la vida eterna.

¿No será más bien un remedo de Chávez y Maduro?

Piénselo bien…!

Twitter: @adejorge


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