La inminente guerra o, ahí viene el lobo

No obstante haber leído muchos análisis de gente respetada a nivel nacional e internacional, en los que advierten de la rápida y peligrosa forma en la que se están moviendo las piezas de ajedrez como para desatar una guerra de consecuencias desastrosas para la humanidad, que al inicio sería provocada por dos sujetos con serios desórdenes de personalidad, me refiero a Donald Trump y Kim Jong-un, mandatarios de Estados Unidos y Corea del Norte respectivamente; sigo teniendo reservas.

Ambos, locos pero no pendejos, quizá intentan estirar la cuerda lo más que se pueda para ganar en otros asuntos dentro de sus países.

Para Trump es urgente conseguir apoyos y simpatías dentro de los Estados Unidos, dada la precaria popularidad y magros resultados en lo que va de su administración, amén de los serios problemas por los que atraviesa.

Del lado norcoreano no le viene mal ganarse el respeto en la región y mantener sometido y adormecido a su pueblo.

Sin embargo, el concierto de las naciones poderosas de Occidente y, sobre todo, la todavía poderosa Democracia estadounidense, sabrán moderar y en su caso contener al señor con complejo de inferioridad y peluquín desorbitado, para que no cometa una estupidez.

Mientras que en el lejano Oriente, China sabrá poner un alto al chiflado, también de corte de pelo chistoso, para que deje de jugar a las ‘guerritas’.

¿Es tan sólo un buen deseo de mi parte? quizá ¿estoy muy equivocado y los tambores de guerra suenan más fuerte que nunca? probablemente; sin embargo, quiero pensar que estos dos arruinarán su influencia y vida política antes de hacer un daño mayor.

Twitter: @adejorge


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