El problema es que no quieran ver

Con las elecciones encima, México se retuerce entre dos opciones: la del progreso y educación, contra la del retroceso y la ignorancia.

La primera, representada defectuosamente por los partidos distintos a Morena; en consecuencia, la segunda será abanderada por López Obrador y quienes lo rodean, fieros defensores de la Venezuela de Chávez y Maduro.

Los motores están echados a andar desde hace tiempo y en nuestro país se difunden por todos los medios los peligros que traerá el llevar a la presidencia a un tipo como el tabasqueño y toda su camarilla.

No es que defienda la integridad ética y moral de los del otro lado del espectro político mexicano; sin embargo, el retroceso y autoritarismo del representante de Morena, es sin duda, más dañino que lo otro.

Ya se vio que no se puede enfrentar al brabucón de la Casa Blanca con otro brabucón. Para ejemplos: el dictador de Corea del Norte y el dictador de Venezuela. Esas serán no sólo causas perdidas, sino también graves daños a los ciudadanos de esos países que nada tienen qué ver con las personalidades enfermizas de los que asaltaron el poder en sus territorios ¿para qué poner a otro brabucón en la presidencia de México? ¿para que se termine de amolar la cosa?

El problema también lo vimos en los Estados Unidos, durante la campaña de Trump hubo decenas de pruebas sobre la incapacidad de ese señor para llevar las riendas de su país y aun así se hizo presidente. Independientemente de los argumentos sobre el arcaico conjunto de reglas electorales allá, tuvo una base de electores suficientes como para lograr la hazaña.

Ese es el mayor temor en México: que, sin importar la cantidad de razones por las que no debemos tener un presidente como AMLO, la ciudadanía actué con odio y ánimo de venganza (en gran parte alimentado por las insidias del de Macuspana) y que no haya poder humano que detenga la llegada de un señor así al máximo poder de la república.

Dicen los que saben que lo de hoy es destruir a la Democracia con las herramientas de la Democracia. Pues eso.

Twitter: @adejorge


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